jueves 9 de julio de 2009

Experiencia (CORRUPTA) probada: el regreso del PRI rumbo al 2012


“La democracia no es más que un abuso de la estadística…”
Jorge Luis Borges
“El PRI, quesque renovado, en realidad en el fondo sigue siendo el mismo.”
Frase oída en una casilla electoral.

Una petición de principio para empezar la discusión: en el fondo del ser del mexicano, en esos recovecos del alma de nuestro pequeño, grande, afligido, carcomido o cacarañado ser antipriísta, es posible que se encuentre, aguardando bajo el fango creador, medrando entre desechos autoritarios de los días fatídicos, cebándose con taquicardias y rompimientos brutos del corazón ensangrentado, un furibundo PRI de las cavernas trajeado como matón de horca y cuchillo y coronado su hocico por un mostacho carranclán.
El PRI, orgullo y oprobio de nuestra condición subdesarrollada, de nuestro deseo democrático insatisfecho, garante y baluarte de la élite derechista en el país (empresariado, Alto Clero, Slim, etcétera, lo que en jerga sociológica se conoce como factores reales de poder), ha vuelto. Nada de extraño tiene eso: era pronóstico cantado de que el PAN caería de sus cumbres ineptas de nueve años sin sentirse en el poder, de que el indescifrable PRD sería tasajeado por sus broncas de perrera municipal, de que Obrador desembocaría en una soledad chontalpeña, de que el PRI, en fin, volvería con el ropaje de cándida oveja aullando engaños, falacias chillantes, coheterías de la nada para los crédulos de siempre: “Experiencia (corrupta) probada: yo se gobernar”.
Pero, ¿en realidad regresó el PRI el domingo pasado de la mano de las urnas del desacreditado IFE? Y otra pregunta: ¿alguna vez tuvo la sensatez de largarse? El PRI vencedor de Beatriz Paredes ¿es el PRI nacionalista de Lázaro Cárdenas, o es el mismo que desde 1982, hasta la fecha con Calderón, y de la mano de Salinas de Gortari, pusiera en marcha el plan privatizador del Estado mexicano, es decir el neoliberalismo a más no poder?
El PRI, arguyo la siguiente hipótesis, como el dinosaurio del cuento de Monterroso, ¡nunca se fue!: En su letargo cuasi cadavérico de nueve años transcurridos bajo la égida estúpida de su continuador, el PAN, el Partido siempre estuvo ahí, calladito, tomándose su tiempo, velando armas, concentrándose en la férrea espera disciplinaria, desperdigado en gubernaturas feudales, en municipios, en colonias, en líderes charros de no se qué (de peluqueros, de estudiantes, de taxistas, de falenas, de jefas de manzana, de narcos, de iniciativas privadas entreguistas), columpiándose en sus andamiajes de la impunidad antidemocrática soldados por más de siete décadas, vivaqueando en una cultura y subcultura política mexicana de la indiferencia ciudadana, de la falta de discusión de los problemas sociales, del resguardo en el tabú del “eso no se dice”, fortificándose en una considerable cantidad de connacionales del México rural que no dividen gobierno de las siglas del Partido creado por don Plutarco.
Pero el viejo PRI, que es, al fin de cuentas, el Nuevo PRI, y que en sus siglas esencializa el negro ser del mexicano, llegó con carro completo de sus vacaciones de nueve años, con maquinarias mapacheras reviviendo muertos y haciendo votar hasta a las piedras del camino, pudriendo teóricos libres sufragios con mesianismos de salvación nacional ante la sangría narca y la sangría de la enésima crisis económica nacional. El viejo PRI, que es el Nuevo PRI, llegó para demostrarle, al generalito Fecal y a sus pusilánimes panuchos, que él, de la mano de los judas Gamboa Patrón y Míster Beltrones, sí que sabe cobrar las cuotas del prostíbulo Los Pinos: “Experiencia (corrupta) probada: yo se gobernar”.
Otra segunda petición de principio para generar posibles pesquisas ontológicas al estilo quién fue primero, si la gallina o el huevo, es la siguiente pregunta: Si el PRI esencializa el pusilánime ser del mexicano del montón, cabría cuestionarse entonces que quién inventó a quién realmente: ¿Si el PRI inventó a los mexicanos del montón o los mexicanos del montón inventaron el PRI? El monstruo, como sabrán, siempre se devora a sus creadores: ¿Quién devorará a quién?
Ese ex-cadáver de partido que nos asentó sexenios opresivos como el de Díaz Ordaz y sus Tlatelolcos homicidas, Echeverría y sus guerras sucias y ahítas de sangre, Zedillo y sus Acteales, recientemente Peña Nieto y sus Atencos, el día de hoy, encumbrado como “primera mayoría” en el país de la minoritaria minoría (dispénseme el pleonasmo) que siguió la farsa democrática del domingo 5 de julio pasado, se dispone a hornear, en el fuego creador del marketing televisivo, su bolillo Peña Nieto o su telera Paredes Rangel para cantarnos quedito al oído en 2012, sus bajos instintos por llegar a la Sillota, sus intenciones de poder por el poder sin más recato que el otorgado por los plazos electorales: “Experiencia (corrupta) probada: yo se gobernar”. Y ya ahí, bien apoltronado en la Sillota (hipótesis que, en lo personal, espero que no se concretice), a ver quién lo vuelve a sacar.
Lo malo es que, para remediar la caótica situación a que nos ha orillado el Neo-panismo calderoniano en los últimos tres años (¿Qué nos ha dado Calderón en este trienio?: Sangre, inseguridad, sangre, violencia, sangre, una presidencia ilegítima y otra legítima, sangre, violaciones tumultuarias de mujeres indígenas por el ejército en campaña y asolaciones de zonas zapatistas en Chiapas, sangre, militarización y empoderamiento del Ejército, sangre, sangre…), el votante mexicano, en vez de tomarse el desenfriolito necesario como el que tomara el 55% de los mexicanos que se abstuvieron de votar (¿votar para qué?, ¿para legitimar a la mafia en el gobierno?), o el histórico 5.8% de los que anularon su voto, ha ingerido toda la tira de pastillas del más potente raticida: se ha tragado el discurso de que ellos, los que integran el PARTIDO QUESQUE RENOVADO, sí lo representarán en San Lázaro, que el Partido sí está cerca de sus intereses cotidianos, que el PARTIDO sí que sabe qué es lo que en verdad quiere, que el PARTIDO es el Partido del pueblo, para el pueblo y por el pueblo (pero sin el pueblo, pero eso no se dice), que la justicia será pareja en sus manos (léase bien, ¡EN SUS MANOS!), que la deuda histórica de medio México viviendo en la pobreza no es asunto del PARTIDO (ese partido, esos cuadros de partido que generó esa injusticia social por más de siete décadas), que ellos sí que saben gobernar y por eso me andan jodiendo con sus discursitos baratos, exigiéndome mi voto comunista aunque yo a priori no les crea y haya escrito, el pasado domingo, en la boleta, el siguiente auto de fe de un convencido de la pudrición del sistema político: ¡CHINGUEN A SU MADRE TODOS INCLUIDOS!
Porque, como lo ha indicado Lorenzo Meyer, en las altas cúpulas ralentizadas de poder, no hay nada que diferencien a PANISTAS O PRIÍSTAS. Olas rojas u olitas azules, la tonalidad de la camiseta es lo de menos: el miasma es lo que queda, la podredumbre es lo que persiste a costa de esperanzas vanas de los que han depositado sus votos en las urnas del domingo pasado: el status quo se inmoviliza cuando la cofradía azul –con una presidencia calderoniana literalmente muerta desde el domingo pasado- dispone desde hoy todo lo necesario para cederle el poder a la cofradía tricolor en 2012, esto con el fin de que todo quede como antes. Para que unos, el “México imaginario”, la clase política (tricolores, azules, rojos, amarillos, verdes) y “la gran coalición de derecha” del alto clero, del alto empresariado y de todos los que de algún modo salen beneficiados con la ruina republicana y sus hipocresías institucionales como el Ejército mismo, ganen todo sin perder nada; y otros, el maremágnum del descontento social omitido del discurso bonito de los políticos de derecha (y de algunos de seudo izquierda), ese “México profundo” canalizado por el Obradorismo y subsistiendo en el descontento crónico, en el hambre crónica, en la exclusión política, social, económica, educativa crónica, siga igual o peor que como está: negado, ninguneado, execrado, vilipendiado, mientras que en el banquete de los elegidos, la hartura se refocila y la satisfacción idiota saca su prominente barriga del empacho. En 1910, este mismo cuadro social que se observa en 2010 (el de la minoría viviendo como si México fuera Francia versus el de la muchedumbre hambrienta pisoteada en su dignidad), fue el caldo de cultivo para que Villa y Zapata pudieran cabalgar seguidos por las innumerables huestes de “los humillados y ofendidos” levantados en armas contra el sistema porfirista, el primer modelo liberal antecesor del neoliberalismo actual.
Crisis financiera, crisis política, guerra abierta contra el enorme peligro que implica la narcoinsurgencia (El universal, 5 de julio), déficit y baja credibilidad de las instituciones de la República mexicana en ruinas, agrandamiento de la brecha de las desigualdades sociales, el entronizamiento de este Partido (PRI), que significa, para muchos, los ideales traicionados de Zapata, Villa y Cárdenas, es el cuadro macabro con el que daremos bienvenida al año 2010 para “festejar” (¿festejar?, ¿qué tenemos que festejar cuando los reaccionarios nos gobiernan, cuando la intransigencia de las sotanas tienen más peso que las movilizaciones ciudadanas?) el primer centenario de la Revolución traicionada…Malos augurios para la nación mexicana éste triunfo del Partido que apesta a violencia…

miércoles 8 de julio de 2009

El sistema se reestructura



Y lo malo es que, cuando prendí la tele, el pinche dinosaurio había vuelto...

lunes 6 de julio de 2009

Un poemita cafeinómano


A Citlali, con intransigencia soberana

Noche navegable
Soberbio jardín de negra tierra labrantía
El sol en su caída sorprende a tu obstinado armazón de hierbas.
Frutos esquivos, hojas del polvo rutilante.
He aquí el silencio brotando de sus levaduras,
Habitando la luz de sus crepúsculos,
El bordoneo de cigarras en los ramonales de la tarde.
Los negros días se disuelven en la noche sin estrellas.
Los lotófagos se acuestan con una joven terriblemente bella.

viernes 3 de julio de 2009

23 razones para anular nuestro voto




Porque:
1. Los votos convencionales construirán gobiernos estatales, ayuntamientos, congresos locales, jefaturas delegacionales, asamblea legislativa y una Cámara de Diputados que no tendrán el menor incentivo para rendir cuentas.

2. Los votos nulos cuentan como mecanismo de protesta, sobre todo si se levanta una encuesta de salida —como ha sugerido Federico Reyes Heroles— en la cual se puedan enlistar los motivos de la insatisfacción.

3. Los votos cuentan desde hace muy poco, en efecto, pero esa no es razón suficiente para argumentar que el sistema electoral no puede ser mejorado usando la anulación como presión. Sin duda es mejor que los votos cuenten porque en el pasado no era así, pero sería mejor aún que lograran producir una representación real que actualmente no existe y la anulación busca impulsar.

4. Existen diferentes opciones, pero las diferencias ideológicas entre los partidos —a la hora de gobernar— suelen sucumbir ante la presión de los poderes fácticos, como ocurrió con la Ley Televisa, la ley de “acciones colectivas”, la iniciativa para aumentar las multas que puede cobrar la Comisión Federal de Competencia, la reforma energética que dejó sin tocar al sindicato de Pemex y tantas más.


5. Es una falacia que los partidos se diferencíen notablemente a la hora de llegar al poder, sobre todo cuando la priización —el clientelismo, el corporativismo y la impunidad— afecta a todos.

6. Resulta una elaboración intelectual insostenible argumentar que la democracia electoral mexicana merece ser defendida sin modificaciones sustanciales que asegurarían la representación y la rendición de cuentas.

7. La derivación política de esa construcción intelectual recuerda a los discursos priistas en defensa de la “democracia a la mexicana”, que se reducía a la simple rotación de élites dentro del PRI. Ahora otros partidos participan en la rotación y el mecanismo se ha vuelto más competitivo, pero la falta de representación real, fundacional persiste debido a la inexistencia de la reelección.

8. La anulación cuenta como un instrumento válido para sacudir, presionar, exigir, y empujar a la profundización democrática que los partidos tanto resisten.

9. La anulación o el voto independiente son una forma de participación que se diferencía de la abstención.

10. La anulación se alimenta del humor público ante la persistencia de una democracia mal armada que funciona muy bien para sus partidos, pero funciona muy mal para sus ciudadanos.

11. El voto nulo tendrá tantas vertientes y pulsiones como el voto “normal”; habrá quienes anularán su voto para exigir las candidaturas ciudadanas y quienes votarán por el PRI en busca de “agua y paz”, la promesa difusa de Fausto Zapata en el DF.

12. El voto nulo expresará —en efecto— hartazgo, desencanto y malestar; el primer paso para diagnosticar lo que le falta a la democracia mexicana e impulsar los cambios indispensables.

13. El movimiento nacional en favor del voto nulo sin duda necesita articular una plataforma mínima de demandas consensadas, que traduzcan el agravio en propuesta. Pero el agravio existe y es legítimo; basta con ver la última encuesta del periódico Reforma en la cual el 79 por ciento de los encuestados cree que los partidos actúan siguiendo sus propios intereses. Sólo el 12 por ciento piensa que vigilan los intereses de los ciudadanos que representan.

14. Los padres y las madres del voto nulo sin duda tienen en común eso: malestar. Ese malestar que es componente fundamental de la democracia participativa, en la cual los ciudadanos se organizan para componer algo que no funciona o exigir derechos que han sido negados. Subestimar ese malestar es no entender la realidad del país.

15. Votar construye la punta del iceberg civilizatorio, pero anular el voto también lo hace. Constituye un acto de deliberación tan válido como el voto tradicional, y representa una forma de participación política pacífica, ciudadana, que bien encauzada puede contribuir a ampliar las libertades conquistadas durante las últimas décadas.

16. El mundo de la representación real aún no se logra en un país que no ata a los legisladores a las demandas y preocupaciones de los ciudadanos. Es cierto, hay más pluralidad política, pero eso no es suficiente. Y no queda claro que los ciudadanos puedan mejorar la democracia mexicana tan sólo votando, ya que las demandas pendientes son ignoradas por los partidos una vez que llegan al poder.

17. El voto ha sido un instrumento inmejorable para ampliar el ejercicio de las libertades. Pero no es el único instrumento. La política no puede ni debe transitar exclusivamente por la votación por o la participación en un partido, aunque Felipe Calderón y otros crea que es así. Las democracias funcionales se nutren de muchas fuentes de participación que buscan precisamente obligar a los partidos a hacer suyas demandas que de otra manera ignorarían.

18. Y sí, los que llaman a anular el voto tendrán que organizarse más allá del 5 de julio, pero eso no significa que deberán hacerlo en un partido. Quienes sugieren eso demuestran una visión demasiado estrecha sobre el funcionamiento de la democracia.

19. El voto nulo tiene el tufo del desprecio no a la política como actividad en sí, ya que el movimiento está haciendo política al convocar y organizar como lo hace. Lo que el voto nulo critica es la forma prevaleciente de hacer política partidista en México hoy.

20. El voto nulo no implica un acto de abandono de la plaza; de hecho busca ocuparla en nombre de una ciudadanía a la cual se le han negado derechos que forman parte de las democracias exitosas del mundo; derechos como la capacidad de sancionar a un diputado y removerlo del poder, las candidaturas ciudadanas, el plebiscito, el referéndum, y la revocación del mandato, entre otros.

21. Los preocupados por la vida política del país están obligados a generar diagnósticos y propuestas de reformas, fórmulas de organización, agendas que graviten sobre la toma de decisiones, mecanismos de rendición de cuentas. El problema es que los primeros en asumir esa responsabilidad deberían ser los partidos, pero no lo hacen. No tienen el menor incentivo para modificar la situación política actual. Y precisamente por ello, el voto nulo está intentando crear una trama civil que eleve la presencia de las organizaciones y las propuestas que emergen de la sociedad.

22. Los propios partidos han incorporado a sus listas a ciudadanos no afiliados a ellos, pero es no basta para modificar el andamiaje institucional, ni para permitir las candidaturas ciudadanas independientes que podrían airear al sistema.

23. Porque como escribe Milan Kundera, “todo lo que es puede no ser”. Y ojalá lleguemos al momento en que lo que es deje de ser. Espero que un día nos encontremos con partidos obligados a representar ciudadanos, elecciones que sirvan para algo más que rotar élites o familiares, un Congreso plural que no se doblegue ante los poderes fácticos en cada negociación legislativa, una división de poderes real y súmele usted.
Esperanza marchitaAhora bien, si usted quiere tachar la boleta en favor de un candidato en vez de anular su voto o votar por “Esperanza Marchita”, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en que probablemente jamás volverá a ver al diputado por el cual votó porque —en este sistema democrático trunco y parcial— usted no le importa.

jueves 2 de julio de 2009

¿Goriletti o Pinocheletti?




martes 30 de junio de 2009

¿Sigue volando el Cóndor?


Todavía el pasado 26 de junio, una nota de La jornada recogía premonitorios informes de Martín Almada, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Americana de Juristas, y premio Nobel alternativo de la Paz 2002. El jurisconsulto señalaba, que en el marco de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA), los ejércitos del continente, incluido el mexicano -que mal la hace de policía y que nos ha llevado, en tres años, a una considerable sangría y al disparo de la anárquica violencia-, han elaborado listas de “subversivos” y se las han intercambiado entre ellos, como una calca fiel de la “Operación Cóndor” de los años 70, un “pacto criminal” trabado por los gobiernos militares del cono sur de ese entonces (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay), para perseguir a sus bestias negras, es decir, todo lo que olía a rojo cubanófilo bolchevique guevariano opositor al régimen de los carniceros gorilas de ese negro periodo de la historia americana.
¡Es claro!, decía Almada: los ejércitos no gobiernan ahora, pero mantienen un alto poder como para sentir su presencia o, como lo que estamos viendo desde el domingo en Honduras, destrozar a culatazos y amagos del terrorismo de las balas, la democracia popular hondureña construida mediante la formalidad burguesa de las urnas (la única democracia que toleran los altos mandos de la oligarquía, son las democracias “no subversivas”, mismas que implican, la exclusión de los derechos sociales, políticos y económicos de los pueblos, la ruina de las transformaciones sociales a fondo, la pulverización de órdenes económicos más humanos y distintos a los abstractos modelitos importados por la Democracia Corporation S.A, made in PENTAGONO).
Almada, en el marco del foro La internacionalización de la represión, señalaba que con este pacto de cooperación represiva, “orquestado y mantenido por el Pentágono”, sólo se hace evidente que “EL CÓNDOR SIGUE VOLANDO Y AHORA LO HACE DE LA MANO DE LA CEA”. Advertía también que nos encontrábamos, los pueblos americanos que, en su mayoría, como un efecto dominó desde que cayera la primera ficha de la oligarquía en Caracas, con las quiebras inenarrables del neoliberalismo en la región, han decidido por la vía de la izquierda (y esto como efecto de la pauperización creciente de muchedumbres hambrientas, privatizaciones que llevan a guerras civiles como la guerra del Agua en Bolivia, migraciones de pueblos enteros, desarticulación del tejido social estatal como sucede en Centroamérica con el fenómeno de las Maras salvatruchas, migraciones de hambre de 20 millones de mexicanos hacia el Tío Sam, polución del narco, pudrición total de la clase política y la clase oligarca, fracturas insalvables de la democracia mexicana en 2006); nos encontrábamos, decía el nobel alternativo, “EN LA ANTESALA DE LA OPERACIÓN CÓNDOR II”.
La prospectiva de Almada, en menos de 24 horas, se convertía, en la madrugada del domingo del día siguiente, en una certeza temible para muchos: pues en una primera lectura de la situación, Honduras significaba el regreso de los gorilas, esas mascotas fratricidas de las más rupestres de las derechas rupestres del mundo (y las derechas centroamericanas, mexicanas y sudamericanas son las peores del mundo, por asesinas y comprometidas con los intereses de Washington), cuando el presidente Constitucional de ese país, Manuel Zelaya, escorado a la izquierda, fuera defenestrado –pero no destituido porque, en técnica constitucional, él sigue siendo el presidente para los ojos del mundo- por un regimiento de 200 militares teledirigidos por la cúpula de las Fuerzas Armadas de ese país subsumido en la más atroz miseria por, y cito al presidente Zelaya –reconocido así por todo el espectro ideológico de la Comunidad Internacional-, “una élite muy voraz, una élite que lo único que está deseando es mantener al país aislado y con un extremo de pobreza”.
Hoy es Honduras; mañana, tal vez, Nicaragua; la otra semana Evo y “sus indios” según designación de los racistas de Santa Cruz; para el otro domingo Ecuador y su valiente presidente. ¿Permitirán los nueve miembros del Alba, el teniente coronel Chávez Frías, tanto sistemático atropello a la voluntad popular de un pueblo digno que desde el día de ayer, volcado a las calles de Tegucigalpa, clama por el restablecimiento del orden constitucional y se enfrenta desarmado a tanques y tanquetas, y que no ceja por el regreso irrestricto de su legítimo presidente? Y cuando pregunto si permitirán los miembros del Alba tanta cínica canallada de los derechistas de mierda, no me estoy refiriendo a una intervención armada, violatoria de la autodeterminación de los pueblos como la que acostumbra efectuar estados canallas como Estados Unidos o la Colombia fascista de Uribe, sino a planes diplomáticos, políticos, económicos, mediáticos, para presionar al gobierno del usurpador pelele Micheletti a dimitir.
Los del Alba, correctamente, no han perdido el valioso momento. Hoy, a cuatro columnas, leo con beneplácito en los portales de internet las primeras maniobras de todos los países de Latinoamérica y el Caribe, que han cerrado filas en torno al presidente constitucional Zelaya. Reunidos en Managua expresamente para analizar la situación hondureña, los miembros del Alba, del Sistema de la Integración Centroamercana (SICA) y los del Grupo del Río, pretenden aislar mediante tres vías (política, diplomática y comercial) al gobierno de facto de la oligarquía, para la restitución inmediata al poder de Zelaya para el jueves próximo, fecha en que regresará, junto con Insulza, de su exilio forzado.
Nuevamente, el teniente coronel Hugo Chávez Frías, ha dado la nota, a un tiempo certera y temeraria. Valiéndose de un artículo de la constitución hondureña, que habilita a la insurrección popular en caso de que el pueblo se enfrente a un gobierno usurpador como es el a ojos vistas el actual que preside Micheletti, ese monigote de la oligarquía hondureña, Chávez, ex golpista en 1992 que encausó sus ímpetus sociales por la vía de las urnas, sentó jurisprudencia ayer en Managua: “Le decimos –decía Chávez- a los golpistas de Honduras que estamos listos para apoyar la rebelión del pueblo de Honduras…y eso no va a ser en palabras…nadie debe obediencia a un gobierno usurpador. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional. Pues nosotros estamos puestos a apoyar la insurrección del pueblo de Honduras”. No va a ser sólo en palabras, dijo el teniente coronel.
Lo que sí es claro, es que, como dice Andrade Jardí, con el execrable golpe a la democracia hondureña efectuada por la oligarquía derechista mediante interpósita persona, es decir, por medio de una pandilla de legisladores y simios uniformados, una vez más, “los siempre ‘democráticos’ derechistas latinoamericanos hacen gala del repudio que sienten por la voluntad popular”. No hay derecha, escribía Jardí, que soporte la democracia electoral (lo vimos en México en el año 2006 con el mega pucherazo de proporciones hercúleas) cuando los resultados le son adversos. Por el serval temor a perder sus feudos estados encomiendas, las maniobras de las pútridas oligarquías –en asqueante contubernio con intereses españoles y gringos-, para detener, o tratar de detener, las oleadas de cambios sociales que cunden en Latinoamérica, son cientos:

“…baste el acosamiento al Evo Morales y sus ‘indios’ que, bajo las reglas impuestas por la burguesía, eligieron cambiar su realidad, lo que la derecha, financiada por la CIA, se ha ocupado de minar minuto a minuto, o los constantes golpes (literalmente hablando) contra Hugo Chávez electo y refrendado otra vez, o la historia de Nicaragua y la contrarrevolución por tantos años promovida por la CIA y las oligarquías corruptas del continente. EL GOLPE EN HONDURAS NO ES UN HECHO AISLADO, ES, POSIBLEMENTE, EL LABORATORIO DE LO QUE LOS DEMÓCRATAS CRISTIANOS Y LOS FASCISTAS LATINOAMERICANOS, CON DINERO DE LA MONÁRQUICA DERECHA ESPAÑOLA Y EL IMPERIO YANQUI, AUGURAN PARA EL CONTINENTE…”

Nosotros, los de abajo, los que hemos llevado a los Chávez, a los Evos, a los Correas y a Zelayas al poder, les decimos, y que se oiga fuerte, a esos fascistas malinches y a esas coronas y a todos los imperios del mundo: ¡No pasarán!

¡No pasarán en Honduras!
¡No pasarán en Bolivia!
¡No pasarán en Miraflores!
¡No pasarán en Nuestra digna, rebelde y bella América!

Fuentes:

Ricardo Andrade Jardí, “Nunca más la imposición”, en Por Esto!, 29 de junio de 2009.
Carolina Gómez Mena, “Advierten en foro sobre nueva ola represiva contra subversivos de AL”, en La Jornada, sábado 27 de junio de 2009.

lunes 29 de junio de 2009

¿Significa Honduras el regreso de los Gorilas bananeros?


El embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa, nos aclaró los flacos argumentos que la oligarquía de su país ha barajeado para posicionar al usurpador Roberto Michelitti en el poder, y así, por medio del terno de este “civil” de la derecha, que no la charretera de un militar del hampa (pero de sobra teledirigido el terno por la oligarquía mafiosa, fascistoide, de Honduras), justificar la abyecta asonada, el furibundo golpe de estado con que los canes de los potentados hondureños, los deleznables milicos, a punta de cañonazos, secuestros –al menos ocho ministros, incluida Patricia Rodas, ministra de Relaciones de Zelaya, y Zelaya mismo, sacado con fusiles en pecho y cabeza de su casa particular por un regimiento completo de 200 traidores a la patria hondureña-, y el consabido montaje de la supuesta dimisión del Ejecutivo, se han encargado de abismar, desde el momento mismo en que sucedieran los hechos al filo de las cinco de la mañana del domingo 28 de junio pasado, al caos de la vieja estirpe gorilesca latinoamericana, el orden constitucional hondureño, más el cuarto de siglo de la democracia en ese país centroamericano. El golpe se produce entre “engañados y malvados, sin perjuicio de que hay algunos que combinan las dos cosas”, acotaba Sosa.
Es decir, los primeros se comen el chorizo falaz de que Zelaya, en la víspera de ese negro domingo, día en que convocaría al pueblo hondureño a acudir, en un acto no vinculatorio –y subrayo el no vinculatorio-, a las urnas a externar su opinión sobre una posible reforma constitucional que permitiría a Zelaya –en el poder desde enero de 2006- un segundo mandato para profundizar, en sus planes sociales, el combate a la pobreza estructural, los trabajos con el ALBA, la organización sindical y campesina, buscaba, con ese plebiscito, únicamente perpetuarse en el poder.
Los segundos, es decir la élite escupidora del soberano hondureño que llevó al poder a Zelaya, y cuya punta del iceberg son el “liberal” derechista Micheliti, la Corte de ese país, buena parte de su Congreso domesticado y en contubernio criminal con la clase oligarca hondureña, quienes montaron el sainete de la dimisión de Zelaya con el fin de que, según Sosa, “prevalezcan los mismos intereses de los poderosos de siempre” y evitar, con el golpe, “que el pueblo se exprese o que exista una democracia real”.
De Zelaya, miembro nominal del derechista Partido Liberal –al cual pertenece Micheletti-, con un enfoque marxista, podríamos decir que se trata de un completo “desclasado”, pues al llegar al poder sorprendió a propios y a extraños al posicionar sus acciones de gobierno netamente a babor izquierdista, teniendo “pecaminosos” acercamientos con Chávez, Evo, Correa, además de trabajar para sanear el pudridero administrativo en la nación hondureña.
Y uno se pregunta, ¿cuál fue el “delito social” que tuvo la impertinencia de llevar a cabo Zelaya, para azuzar a los perros de la derecha a sacar del cuarto criógeno de los setenta y ochenta a sus gorilas hambrientos de mascarse repúblicas bananeras? James Petras, intelectual estadounidense antiestadounidense, señaló para la emisora de Los Ángeles, Radio Pacífica KPFK 90.7 FM, que Zelaya hizo dos cosas que exacerbaron a la derecha: “permitió la organización sindical y campesina sin reprimirlos para que puedan reivindicar sus necesidades, y aprovechando la coyuntura favorable, se unió al Alba para recibir ayuda económica y concesiones petroleras. Por esa razón, Washington lanzó el golpe junto a los militares”.
El fantasma de las intervenciones yanquis en América Latina (escorada a la izquierda desde que Chávez llegara a Miraflores), no obstante Obama, corre por nuestras “sufridas Américas”, se empantana en los artículos de opinión, pone en focos rojos al Chavismo, causa, en fin, resquemor y aprensión en nuestra región centroamericana desde ayer domingo. Centroamérica sabe de sobra que es eso, lo que es batallar con Contras y Rangers, con CIAS y compañías traidoras, además de oligarquías enfermas de poder. Por eso Petras no se anda con medias tintas, y acusó a Obama de enseñar al mundo, por vez segunda, su nueva política exterior: primero en el caso Irán, y ahora en Honduras: “Detrás de los militares está el gobierno de Obama a partir de la CIA y oficiales del Pentágono, que son los principales asesores de quienes lanzaron el golpe…”.
Lo cierto es que, mientras que desde el aeropuerto de San José, Zelaya, en pijama y sin calcetines, llamaba a los militares a respetar la vida de sus familiares, y negaba su renuncia al cargo, la Comunidad Internacional, la ONU, Human Rights Watch -quien instó desde el domingo a la OEA a actuar rápidamente para restablecer el orden democrático en Honduras-, los organismos regionales y continentales de Derechos Humanos, la OEA –su secretario general, el chileno José Manuel Insulza, condenó “severamente” el golpe, y concibió la situación como “extremadamente grave”-, la secretaria de estado yanqui y el presidente Obama –tímida la primera en sus declaraciones, según Chávez, y que, para Carlos Sosa, las declaraciones del presidente yanqui significaban el debut de Estados Unidos como país no injerencista-, una parca nota diplomática de la cancillería del gobierno de Fecal dada ocho horas después de saberse la atrocidad de los gorilas teledirigidos por la oligarquía, la mayoría de los países centroamericanos y caribeños, las reflexiones del compañero Fidel (“Con ese alto mando golpista no se puede negociar”, señaló Castro, quien exigía sus renuncias y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar), la guapa presidenta argentina (Fernández de Kirchner señaló que el secuestro del presidente constitucional efectuado por las fuerzas armadas, es “un hecho que nos remonta a la peor barbarie de la historia de América Latina”), y los nueve miembros del ALBA encabezados por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, condenaron el golpe de estado contra Zelaya.
Chávez tal vez ha sido el que se ha llevado los vítores de los defensores del orden constitucional en Honduras. En una genialidad verbal trabada al calor de los acontecimientos que lo transportaron en el tiempo de cuando él mismo sorteara el golpe de estado de la oligarquía venezolana en su contra, que lo derrocó por 48 horas, diagnosticó la situación hondureña de la siguiente manera: “Es una batalla continental entre las fuerzas retrógradas y las fuerzas del alba, y no me refiero exactamente a la Alianza Bolivariana, sino a los países que representan el amanecer”. Y ese amanecer, para Honduras, esa arbolada hondureña hacia el camino de la justicia social, que hizo que trocara la visión ex derechista de Zelaya, para afianzarlo al lado de los intereses de la inmensa mayoría de los Sin Nada de sus conciudadanos, espantó a las reducidas, pero efectivas, fuerzas retrógradas hondureñas.
Por de pronto, en un clima tenso de toque de queda para los próximos dos días ordenadas por el gobierno bastardo de Micheletti, haciendo eco al llamado de Zelaya a la desobediencia civil pacífica, las manifestaciones callejeras del pueblo digno de Honduras reclaman la restitución inmediata de “Mel”, y mujeres valientes se enfrentan desarmadas a los regimientos armados de traidores, y sectores sociales y sindicales reforzados bajo el gobierno de Zelaya, han convocado a paralizar a todo el país, en una huelga general en rechazo palmario del usurpador en funciones, exigiendo el regreso de su presidente legítimo. Por de pronto, Chávez, velando armas desde Miraflores, ha indicado que el golpe a Zelaya “lo vamos a quebrar desde dentro y desde afuera, el mundo lo va a ver, independiente de las fuerzas militares que tengan”, subrayando, además, de que si el embajador venezolano en Honduras es atacado, su Ejército intervendrá….Esperemos que no. Por de pronto, las últimas notas de prensa en internet (dar click aquí), señalan que hoy lunes, segundo día del interregno golpista, tropas del Ejército de los gorilas apostados en la Casa presidencial bajo su resguardo, y zelayistas, se han enfrentado y protagonizado una serie de disturbios. Por de pronto, la frase de Zelaya sobre el tiempo de vida de los gorilas golpistas, nos fuerza a no quitar los ojos del reloj: “Si Estados Unidos no está detrás de este golpe, estos golpistas no podrán mantenerse ni 48 horas en el poder”. A las cinco de la mañana del martes 30 de junio se cumple ese plazo. A esa hora tendremos una respuesta cabal al título de esta nota desbalagada.

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